Usted esta en: Inicio Sermones La Iglesia Es El Templo de Dios

Martes, 02. Septiembre 2014

La Iglesia Es El Templo de Dios Imprimir E-mail
Escrito por José Donaldo Sánchez   
Domingo, 31 de Octubre de 2010 22:00

Texto Base

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1Co 3:16-17 RV60)

Introducción:

Usted que ha nacido de nuevo no es el templo de Dios, La iglesia si es el templo de Dios, la buena noticia es que usted es parte de esa iglesia que es el templo de Dios. No existen millones de templos, solo existe un templo, que usted y yo lo formamos. Los versos anteriores siempre hablan en plural: ‘‘sois’’ ‘‘vosotros’’ refiriéndose a la iglesia como el templo de Dios y no a un individuo como templo de Dios y una vez en singular cuando dice: si alguno destruyere el templo de Dios. ¡oh! ¡Que fuerte advertencia! ¿porqué? ¿Sera que somos especiales? sí somos especiales porque:

 

La iglesia somos el lugar santísimo donde habita la presencia de Dios

El Espíritu de Dios MORA en vosotros

La morada de Dios en el mundo esta en la iglesia; ésta, compuesta por personas que han creído en Jesús como Señor y Salvador. El templo del antiguo testamento (era un edificio, no personas) tenia tres lugares:

1. Los atrios. En este lugar se sacrificaban animales en busca del perdón.

Es el lugar de la culpabilidad, la falta de frutos, es el lugar de la vida de pecado que nos hace sentir lejanos de Dios, no se siente bendecido y los recuerdos del pasado nos atormentan. Es el lugar donde no se esta avanzando, continuamente peca y comete errores y todo se convierte en pedir y pedir perdón, es la etapa de la niñez espiritual, de la carnalidad.

2. El lugar santo. Es el lugar de la vida religiosa donde todos podían entrar, no tenía una alta exigencia de santidad. Es el lugar de la religiosidad, donde casi todo es rutina, donde se ora por obligación, donde se adora porque otros lo hacen.

3. El lugar santísimo. Era el lugar donde moraba la presencia de Dios. Es el lugar donde vivimos con un corazón limpio y santo que nos permite disfrutar de comunión, de una relación intima, estrecha y de amistad con el Señor. Es el lugar donde se vive de una manera sobrenatural y donde Dios se manifiesta de una manera poderosa y milagrosa en nuestras vidas. Es el lugar de la gloria de Dios, donde nuestra vida es totalmente cambiada, es donde vivimos a Cristo de una manera real en nuestras vidas. Cabe destacar que el sacerdote solo podía entrar al lugar santísimo una vez al año y tenía que entrar purificado porque de lo contrario moría, si hermanos, porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna. Pero Jesús con su muerte en la cruz hizo posible que nosotros entremos al lugar santísimo y donde nosotros mismos nos convertimos en ese lugar por haber creído en Cristo ya que nos convertimos en lugar de su morada, el lugar de su presencia.

Todos nosotros somos el lugar de su presencia, somos el lugar de la comunión, de la amistad y de la adoración genuina de nuestro Dios, eso quiere decir que somos especiales y que debemos vivir de una manera especial, por lo tanto:

Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de Construir el templo

Si alguno DESTRUYERE el templo de Dios, Dios le destruirá a él.

Ningún miembro de la iglesia que forma el templo de Dios debe atreverse a destruir la iglesia porque Dios lo destruirá a el. Cada uno de nosotros debemos construir el templo de Dios, repito; no destruirlo. El templo se construye con cada una de nuestra vidas, la Biblia nos llama piedras vivas, entonces el templo, la casa de Dios se construye con piedras vivas que somos cada uno de nosotros los que tenemos a Jesús como Señor y Salvador. Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. (1Pe 2:5 RV60) somos el edificio de Dios, el templo de Dios edificado con piedras vivas. ¿que significa piedras vivas con la cual se forma el templo de Dios? Significa que para edificar el templo cada uno de nosotros individualmente debe construirse día a día, renovarnos cada día, mejorar cada día. Porque sino lo que hacemos es destruir el templo. Y el el templo se destruye cuando:

1. hay contiendas. Las contiendas crean divisiones y un reino divido esta destinado a perecer dijo Jesucristo. Una persona que es contenciosa es una piedra muerta en el templo de Dios porque no esta mejorando, no se esta renovando la mente, no esta ayudando a edificar sino destruir.

2. permitimos las falsas doctrinas. Cuando les hable de que la iglesia es la esposa de Cristo les dije que no debemos dejarnos seducir por los falsos predicadores y doctrinas, que debemos tolerar solo el evangelio puro de nuestro Señor para que el templo sea edificado. Toda maestro falso también es una piedra muerta que Dios se encargara de destruirlo en su tiempo.

3. trabajamos para el señor negligentemente. Todo lo que hacemos para la obra de Dios debe hacerse con entusiasmo y diligencia. Si tenemos un ministerio no seamos perezosos porque con esa actitud de pecado destruimos el templo. Dios espera que seamos fervientes y no perezosos en nuestros servicio a la iglesia. Entusiasmo es Dios fluyendo en mí, y diligencia es vitalidad y poder del Espíritu para hacer la obra de Dios. Así que su usted es tibio y perezoso para en el ministerio y en el servicio usted es una piedra muerta. Cambiemos de actitud hermanos porque el Señor no esta jugando cuando nos dice: el que destruye el templo yo destruyo a él. La forma que Dios destruye es la siguiente:

El destruye cortándonos o quitándonos por ser:

tibios, infieles e infructíferos y antes que sigamos haciendo daño al templo el los quita.

También destruye quitándoles las recompensas como el caso de la parábola de los talentos, Donde el señor le quita el talento al siervo por no hacer nada con el. Al mismo tiempo lo envió a las tinieblas de afuera donde será el lloro y el crujir de dientes.

Así que hermanos no juguemos a la iglesia, no pretendamos que Dios pasara por alto nuestras acciones destructoras hacia su iglesia. Somos piedras vivas del templo, el cual Jesucristo es la principal piedra en la cual todas las demás piedras están unidas, siendo nosotros piedras vivas del templo debemos mejorar día con día, debemos renovar nuestra mente carnal a la mente de Cristo y debemos crecer como Cristo crecía: en sabiduría, en estatura y en gracia para que el templo de Dios este bien edificado y se hermosee por la participación activa de cada uno de nosotros. Debemos crecer ya que nuestras vidas constituyen el templo de Dios y porque

 

Le pertenecemos a Dios y debemos vivir en santidad

Porque el TEMPLO DE DIOS, el cual sois vosotros, SANTO ES.

Somos de Dios y lo de El es santo. Hay un dicho que dice: de tal palo, tal astilla, dando a entender que somos el resultado o la manifestación de nuestra procedencia. Dicho de otra manera si un padre es duro, insensible y machista, hay posibilidades grandes que así sea su hijo, de tal palo tal astilla.

Siendo nosotros el templo y Dios el dueño del templo lo lógico y natural es que nosotros seamos santos como El es santo. Nada de lo que le pertenece a Dios es corrupto, inmoral y perverso, todo lo de Dios es bueno en gran manera. Si somos de Dios, los deseos de nuestro Padre celestial vamos a desear y querer hacer porque El es todo amor, justicia, verdad, pureza y santidad. Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1Pe 1:16 RV60)

Somos el lugar santísimo donde habita la presencia de Dios, limpiemonos pues de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

Somos de Dios, manifestemos entonces la santidad y el carácter de Dios, reflejemos al mundo la gloria y el poder de Dios.

Debemos Arrepentirnos de actuar como piedras muertas y hagamos un compromiso de avanzar, crecer, mejor y renovar continuamente nuestras vidas con la Palabra y con todo los medios de gracia que Dios nos ha regalado.

Al mismo tiempo crucifiquemos la carne con sus pasiones y deseos y hagamos morir estas obras carnales, viviendo en el Espíritu de Dios; para esto, hagamos un acto de consagración consiente y profunda.

Pidamos a Dios un Pentecostés personal en la totalidad de cada uno de los miembros de la iglesia para que de una manera milagrosa Dios nos limpie el corazón y así experimentemos ese lugar santísimo de Dios donde hay comunión, amistad, poder, milagros y donde Cristo es real en nuestras vidas.

Velemos entonces por la santidad de nosotros mismos y por la de mi hermano o hermanos porque el templo debe ser santo en todas sus partes. Muchos esperan mas santidad del pastor que de ellos mismos o de otros, pero Dios no lo ve así, Dios espera que el templo sea santo en todos sus miembros, el mismo nivel de santidad que espera de mi como pastor, lo espera para ti como miembro. Se espera que el edificio este construido de piedras vivas, solo de piedras vivas, si hay una piedra muerta, Dios la quitara. Por consiguiente exijamos santidad mutuamente porque todos formamos el templo santo de Dios.

Conclusión:

Todos nosotros somos el templo de Dios, todos nosotros debemos edificar el templo y todos nosotros debemos limpiarnos de toda impureza y contaminación.

La iglesia al ser el templo de Dios nos hace sentirnos especiales por el hecho que Dios ha decidido morar en nosotros, por esto debemos santificarnos y dedicarnos a edificar la iglesia como un monumento glorioso donde Dios y nosotros tenemos comunión y amistad.

Alabamos a Dios en nuestras vidas mismas y loamos su nombre, que mi vida y la tuya sea una ofrenda de adoración sublime y grata a mi Padre celestial por Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Amen.

Comentarios
Buscar
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

Última actualización el Domingo, 31 de Octubre de 2010 22:23