| Las Condiciones Para Un Discípulo De Jesús 2 |
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| Escrito por José Donaldo Sánchez | ||||||
| Domingo, 11 de Julio de 2010 18:59 | ||||||
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4- Un amor Mutuo entre Discípulos. Leer primera parte El amor que damos a los inconversos no es mutuo, es un amor que lo damos sin esperar a que nos amen. Pero entre discípulos el amor es mutuo, es fraterno. O sea; yo te amo y tu me amas, tu me amas y yo te amo. Dios espera que la gente sepa que nosotros somos sus discípulos y la gente sabrá eso si entre nosotros nos amamos mutuamente. Si hay peleas y rencor entre nosotros mismos la gente sabrá que somos cualquier cosa menos discípulos de Cristo. Si en un discípulo hay amor y en el otro egoísmo, allí ya se corta el amor mutuo. Amor y egoísmo es incompatible, entre el amor y el egoísmo no hay comunión. Por esto es que el discípulo se tiene que negar al yo porque debe amar y dejarse amar, debe amar y ser amado. El que no se ha negado al yo solo espera que lo amen, pero a él se le dificulta amar. Hay hermanos que se van de la iglesia porque ellos dicen: en esa iglesia no aman, algunas veces es relativamente cierto, pero la mayoría de las veces suena a egoísmo, ya que solo esperan que les amen, pero ellos no están dispuestos a amar a los hermanos, porque si estarían dispuestos a amar a los hermanos no se irían sino que por amor a los hermanos se quedarían allí para calentar y encender la chispa del amor. Así que el obstáculo para el amor mutuo es el egoísmo. Debemos renunciar al egoísmo para abrirnos y dar lo mejor que tenemos entre nosotros mismos. Hermano, Dios espera que como discípulos el amor que te tengo a ti sea correspondido, y que el amor que tu me tienes a mi yo te lo corresponda. Esa es la señal de que somos discípulos de Jesús. Acciones practicas para amarnos mutuamente. Oremos unos por los otros. Como pastor yo oro por ustedes, ustedes oren por mí. Entre ustedes oren unos por los otros. Dígale a un hermano o hermana; estoy orando por usted. Entre hermanas oren abrazadas y entre hermanos oremos abrazados. Hagamos-lo ahorita. Miremos las virtudes y cosas bonitas de los hermanos. Muchas veces solo vemos los defectos de los hermanos y allí empieza a enfriarse el amor. Aprendamos de Dios el Padre, ya que si solo viera el pecado en nosotros dice David que no estarías parados. Si hay algo que corregir al hermano debemos ir a él y no hablar a sus espaldas para corregirlo con profundo amor y respeto. Miremos mas lo bueno que tienen los hermanos. Démonos palabras de aliento entre sí. Honrarnos y animarnos unos a otros, nunca demos palabras que desanimen a otro hermano. Ahora con los teléfonos celulares podemos enviar un texto bíblico de aliento a un hermano o hermano. Demos y recibamos perdón. Cuando ofenda a algún hermano pídele perdón y cuando te pidan a ti perdón, perdona. Si a usted solo le gusta que le perdonen, pero usted no le gusta perdonar, es una prueba de egoísmo y una señal de que usted no ama. No seamos mezquinos entre nosotros mismos. Compartamos una cena juntos, si alguien necesita ayuda económica compartamos-la juntos y ayude-monos en nuestras cargas, aquí cabe muy bien el dicho hoy por ti y mañana por mi. Pero no solo espere que a usted le inviten, invite usted también. Demonos un tiempo entre sí. Para amarnos hace falta tomar tiempo. Muchas veces nos excusamos diciendo que no tenemos tiempo que por eso no podemos tener comunión entre si. Eso es falta a la verdad. Tenemos tiempo. Contamos con veinticuatro horas por día igual que el resto de la gente. ¿Por qué no nos sinceramos con nosotros mismo y admitimos que sí, que tenemos tiempo, pero que lo tenemos totalmente absorbido por nosotros y nuestros intereses? Por lo menos, si lo reconociéramos, no seríamos hipócritas y nos confrontaríamos con nuestro egocentrismo tal como es. Para amar hace falta tomar tiempo. Un joven de una congregación, un estudiante, parecía que vivía completamente ocupado. Cada vez que el pastor pedía hacer algo contestaba: “pastor, discúlpame por favor. No tengo tiempo. Estudio y también trabajo ocho horas por día. La verdad es que no puedo hacer ninguna otra cosa. Por suerte puedo venir a los cultos una vez por semana. El resto del tiempo lo tengo completamente ocupado”. Y fue el caso que un día este joven se enamoró. De pronto le alcanzaba el tiempo ir a visitar a su novia tres o cuatro veces por semana. ¿Cómo ahora sí tenía tiempo? Yo no lo sé. El método tengo que atribuírselo al amor. si nos amamos va a ver tiempo. Al excusarnos diciendo que no tenemos tiempo ponemos al descubierto nuestro egoísmo. Mis queridos hermanos entre los discípulos el amor debe ser correspondido, a tal punto que podamos decir: Si algo te ocurre, también me ocurre a mí. Mi vida está en tus manos. Si necesitaras mi sangre, es tuya. Lo mismo, mi auto, mi casa, todo cuanto tengo . debemos amarnos fraterno, amor reciproco entre nosotros, que nuestro amor crezca, florezca entre nosotros. Solo así se sabrá que somos discípulos de Cristo. 5- Una decisión de entregarse al discipulado. El discipulado consiste en permanecer en la palabra de Jesús, vivir las enseñanzas de Jesús, reposar en su palabra, continuar permanentemente en su palabra. A los judíos que habían CREIDO en Jesús les dijo: si permaneciereis en mi palabra seréis verdaderamente mis discípulos. Observe muy bien que los judíos habían dado el primer paso; habían CREIDO en Jesús pero solo serían verdaderamente discípulos de Jesús si tomaban el siguiente paso; tomar una decisión de entregarse al discipulado (permanecer en la palabra) usted nunca sera discípulo verdaderamente si se niega al discipulado, si se niega al estudio y vivencia de su palabra, se se niega estudiar de por vida la Palabra de Cristo. Muchos creen también que el discipulado es un estudio de tres meses y ya son discípulos, esa es una mentira, el discipulado no consiste de tres meses, ni de tres años, el discipulado es permanente, es de por vida, es un estilo de vida en la palabra de Cristo. En la iglesia en general la mayoría de hermanos solo han creído y no han tomado una decisión de entregarse al discipulado. Estos hermanos han resucitado como lázaro pero están vendados, están esclavos porque no han tomado una decisión de entregarse al discipulado. Cuando nos entregamos al discipulado vamos conociendo la verdad y esa verdad nos va haciendo libres, nos quita las vendas, nos libera de mitos y hábitos que en este mundo habíamos aprendido. Observe lo que dice el siguiente verso; Juan 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. El discípulo que esta permaneciendo en la palabra cada día es mas libre, ya que se esta nutriendo de la verdad. Jesús al resucitar a lázaro le dijo a sus hermanas desátenlo; estaba resucitado, pero estaba vendado, así es con los que han creído en Jesús, han nacido de nuevo, han recibido a Jesús en sus corazones pero están vendados, no son totalmente libres, necesitan tomar una decisión de entregarse al discipulado para que la Palabra vaya liberándoles de mitos, hábitos y quitándoles las vendas, así serán libres. El que rehúsa el discipulado sera un creyente esclavo de conductas y hábitos de este mundo, sera un creyente pero no discípulo de Cristo. Dios quiere que vayamos mas allá de creyentes, Dios quiere discípulos. El Creyente lucha por crecer; El Discípulo por reproducirse El Creyente se gana; El Discípulo se hace Si usted es un creyente y tiene el compromiso de seguir a su Señor, busque ser discipulado, estudie la Biblia, que no le baste con ser un asistente mas a la iglesia, comprometa-se al discipulado porque la mies es mucha y los obreros pocos porque para que usted pueda servir usted tiene que estar en el discipulado, un creyente va a querer servir a su manera y eso ante Dios es inaceptable. 6- Renunciar a todo para convertirnos de dueños a mayordomos. Quien renuncia a todo entra en una dimensión de libertad y empieza a vivir según el Espíritu. Eso fue lo que el apóstol Pablo hizo. Filipenses 3:7-11 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. Cuando amamos las cosas de este mundo nos volvemos egoístas y esclavos de cosas temporales; eso fue lo que le sucedió al joven rico. Lucas 18:22-23 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. Los bienes que se tienen deben ser entendidos como bienes de propiedad de Dios, por lo que cada uno de nosotros somos simplemente administradores, mayordomos. Si quieres ser discípulo de Jesús tienes que renunciar a ser dueño de lo que tienes y considerarte como un mayordomo, un administrador. Ya no somos esclavos de las posesiones sino de CRISTO La parábola de la perla de gran precio nos explica que hay que dar todo para obtenerla. Mateo 13:45-46 También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. Jesús es la PERLA de gran precio y nosotros somos el comerciante que anda buscando felicidad, seguridad, eternidad. Y una vez que encontramos a Jesús, debemos darle todo cuanto poseemos. Él posee felicidad, gozo, paz sanidad, seguridad, eternidad, todo. Y por eso nosotros preguntamos: --¿Cuánto cuesta esta perla? Quiero tenerla ¿Qué otra cosa? --¿Es solo?¿No tiene a nadie? De pronto el vendedor exclama: --Pero, ¿casi se me pasa por alto! Usted ¡Usted también! Todo pasa a ser de mi propiedad: esposa, hijos, casa, dinero, automóviles y también usted. Yen seguida añade: --Preste atención, por el momento le voy a permitir que use todas esas cosas pero no se olvide que son mías y que usted también me pertenece y que toda vez que necesite cualquiera de las cosas que acabamos de hablar debe dármelas porque yo soy el dueño. Así ocurre cuando se es propiedad de Jesucristo. Nada de lo que tenemos es nuestro, todo lo que tenemos es de Dios. Usted y yo las podemos usar pero cuando la obra de Dios las necesita debemos darlas porque son del Señor. Si esto es así en sus discípulos yo como pastor no pediría permiso para que ustedes presten sus casas para una célula sino que solamente diría, este mes se inicia una célula en la casa donde usted vive y usted dirá amen. Conclusión: Con estas seis condiciones se evidencian los verdaderos discípulos. Jesús, busca discípulos, no creyentes, el mandato es hacer discípulos, yo quiero obedecer ese mandato y ¿usted? Aquí en esta iglesia tenemos un mandato y un llamado claro: hacer discípulos. Allí están las condiciones, las toma o no puede ser discípulo de Jesucristo. Amén.
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